Escuchando el rompeolas y oliendo a marisma, caminando despacio observando por ese paseo que embellece mi pueblo, las imágenes de las mujeres que como yo, pasean
cada día, como si al respirar el aire puro, cogieran ese punto de sal y se lo pusieran a sus vidas.
cada día, como si al respirar el aire puro, cogieran ese punto de sal y se lo pusieran a sus vidas.
La voz de hoy, coge fuerza, tiene voz femenina. La mujer de a pie, una señora de su casa, dueña de sus ideas, madre coraje, trabajadora incansable, pero sobre todo poseedora de su vida. La voz de hoy, no tiene más palabras que un grito a la igualdad. Un silencio ya roto y miles de palabras descarceladas para pedir nuestros derechos.
Después de terminar mi caminata, de hacer público mis reflexiones, despidiéndome de la luna que me acompaña, vuelvo a casa con esa pizca de sal, siendo señora, dueña, madre, trabajadora, pero sobre todo "mujer."
Alicia Navas
.jpg)